Finding strength in Mexico City

Some weeks ago, I ran a Street Wisdom event in Mexico City. This was part of the World Wide Wander, which involved over 30 Street Wisdom events taking place all over the world.

It was a cold and rainy Saturday morning at Parque España, Colonia Condesa. The attendees, all mothers, were all very happy to have some time for themselves. We spoke about the earthquake, of 8.2 magnitude, that had hit Mexico a couple of days before and had damaged parts of Mexico City. We then moved on to the Street Wisdom experience…

The three ladies that came to the event were really curious about the experience, not knowing exactly what was going to happen. Soon their faces started to light up and by the end, they were all smiles – the kind that made their eyes glow too! All of them agreed that it was an enjoyable and surprising experience. They all found answers to their questions, although not necessarily what they had expected.  After the session we talked a little more about what we’d learnt from the streets, we hugged and then went home.

Almost two weeks later, Mexico City was hit hard by another earthquake, of magnitude 7.1. The streets we had walked were part of the area that was most damaged. Surprisingly, in the days after this happened, each of the attendees contacted me to tell me how useful they found Street Wisdom – not only on the day of the event but also after the earthquake. 

They shared their thought on the experience:

Walking unrushed, really paying attention to the surroundings and to what I was feeling; breathing, listening and admiring the city I live in, just to fall in love with it again. Some days later, that same City shook me so hard that I forced myself to look back to that Saturday morning walk and remind myself of the reasons I live here. After the earthquake, I froze watching the chaos, the fallen buildings and the bad news, but I was alone with my daughter and couldn’t let myself be down. These places that were so special to me. It was when I was alone, that I finally lost myself; I allowed myself to breathe the dust, see the cracks and feel the sadness and fear. I know I still need time and more walks to recognize my neighbourhood. But for now, I trust that I have learned to pay attention to what I feel and my surroundings and to feel safe again in my city“. @alhe_ng

“The Street Wisdom event took place really near to where I used to live three years ago. Mónique, our guide, told us to let our feet set the course, listening to our intuition. My feet led me to the streets I usually walked back then. Inevitably, a lot of memories came to me; but the most valuable thing was to see the impermanence of everything. The streets I walked that Saturday morning were the same I used to walk three years before, but the shops, the neighbours – a lot has changed since then, including me. The question I had in mind for the Street Wisdom walk was based on my urge of doing more and more each day of my life. The answers I got were not what I expected. The walk told me that instead of doing more, I need to go at a slower pace; savouring the moment, because nothing is permanent.  Ten days later, an earthquake hit my city and the area in which we walked was seriously damaged. I remembered this time I had for reflection and felt sad for my once beloved neighbourhood. But the answers I found, that Saturday morning, also gave me strength. We really are small and walk in this world for such a short time and that’s why we have to savour each moment. We have to work on being a better version of ourselves and pay attention to our surroundings. I felt really grateful on the day of the Street Wisdom event, but also, many weeks later. It was really worthwhile for me”. @carolabola

“What an amazing experience! I’m still surprised by what I felt. When you allow them to, the streets really speak to you!” Andrea

Hace algunas semanas volvimos a realizar una caminata bajo la iniciativa Street Wisdom, ahora como parte de su World Wide Wander, en el que se organizaron diversas caminatas alrededor del mundo durante un mismo fin de semana.

Apenas un par de días antes, un sismo M 8.2 había sacudido Oaxaca, Chiapas y la CDMX, sin que ésta última tuviera afectaciones serias, como las que sí hubo en los otros dos estados. Era una mañana fría y lluviosa de sábado en el Parque España, en la Condesa, pero puesto que todas las asistentes eran mamás, estaban animadas por haber logrado darse un espacio solo para ellas. Hablamos sobre cómo habíamos vivido ese jueves de temblor por la noche y luego nos entregamos a las instrucciones de la caminata.

Las tres asistentes llegaron con actitud curiosa, como de quien no sabe por dónde va la cosa. Pero conforme realizaron cada parte de la caminata, en sus rostros fueron apareciendo la sorpresa y las sonrisas, esas que se notan también en los ojos. Todas coincidieron en que habían disfrutado el ejercicio, que se habían sorprendido durante éste, e incluso habían encontrado respuesta a su pregunta, aunque no necesariamente la que hubieran esperado.

Aquel sábado, charlamos un poco más, nos abrazamos y nos despedimos. Casi dos semanas después, otro terremoto, de Magnitud 7.1 pero con epicentro mucho más cercano a la CDMX, sí causó estragos. La zona que recorrimos se contaba entre las más afectadas. Para mí sorpresa, en los días posteriores a este hecho, cada una de las asistentes encontró útil lo que había vivido en aquella caminata sabatina.

Estos son sus testimonios:

“Qué increíble experiencia. Sigo impactada de lo que viví. En cada nuevo segmento sentía otras cosas. “Cuando uno se deja llevar por la ciudad, las calles de pronto empiezan a hablar”, resumió Andrea, una de las asistentes, al terminarla.

“Caminar sin prisa, prestar atención a lo que me rodea y a lo que siento, respirar, escuchar y admirar la ciudad en la que vivo para reenamorarme de ella. Eso logré durante la sesión de Street Wisdom. Algunos días después, esa misma ciudad me sacudió y me forzó a buscar en los recuerdos de esa sesión las razones por las que vivo en ella. Después del terremoto, me congelé, veía caos, edificios derrumbados y malas noticias, pero estaba sola con mi hija y no podía dejarme llevar. Con el paso de los días, tuve que regresar al trabajo, a la rutina, llevar a mi hija a sus actividades, caminar, ver los cambios, ver los vacíos en la ciudad, en los lugares que acababa de recorrer, lugares con los que de una forma u otra tenía relación. Fue entonces que pude soltarme, utilizando los momentos en que estaba sola para respirar el polvo, ver las grietas y sentir la tristeza y el miedo. Todavía me falta tiempo y caminar más para terminar de reconocer mi barrio sin cambiar de acera ante las cintas amarillas y dejar de ver hacia arriba, analizando las construcciones y buscando grietas. Sin embargo, confío en que aprendí a prestar más atención a lo que siento y a lo que me rodea para pronto volver a sentirme segura en mi ciudad”. @alhe_ng

“La caminata de Street Wisdom se realizó muy cerca del edificio donde yo vivía hace más o menos tres años. Mónique, nuestra guía, nos indicó que camináramos hacia donde nos llevaran nuestros pasos, siguiendo nuestra intuición, y mis pasos me llevaron por calles que recorría con frecuencia en esa época. Inevitablemente, regresaron a mí muchos recuerdos, pero lo más valioso no fue eso, sino recordar la impermanencia de todo. Las calles que recorrí eran las mismas de hace tres años, pero los negocios, los vecinos, los detalles habían cambiado. Y yo también.

La pregunta que tenía en mente mientras caminaba tenía que ver con una ansiedad por hacer más cosas en mi día a día. La respuesta que llegó no era la que esperaba: la caminata me dejó claro que no necesito hacer más, sino avanzar con mayor lentitud, saborear más los momentos, precisamente porque nada es permanente.

Apenas diez días más tarde, un temblor sacudió mi ciudad y afectó fuertemente la zona por la cual caminamos. Pensé mucho en la meditación de aquel día y sentí tristeza por aquella colonia tan querida para mí. Pero las respuestas que encontré en la caminata también me dieron fuerza: sí, esta vida es un suspiro. Somos pequeños y estamos aquí durante poco tiempo. Pero precisamente por eso, hay que saborear el día a día, trabajar para ser la mejor versión de nosotros mismos y estar al pendiente de aquellos a nuestro alrededor. Me sentí muy agradecida con Street Wisdom el día de la caminata, pero también varias semanas después de ella. Valió mucho la pena para mí”. @carolabola

by Monique Margo

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